En las cloacas de Tokyo habitan cocodrilos
que se alimentan de las tripas de los que aun no han nacido.
Sobre ellos
Los trenes impacientes chirrían
entrechocan sus metales. Insaciables,
hambrientos de carnaza humana
que devoran a toneladas cada dia
Autómatas de casco y guantes blancos
encauzan a las manadas proletarias
con frases mil veces repetidas, ojos vacíos
y la mirada perdida en la vergüenza
de sentirse traidores a su especie.
Bajo los puentes para las vías férreas dormitan en cartones vagabundos
Su olor a alcohol
A orina añeja
Embota el olfato de los perros
Las jovencitas con perfumes baratos
Saltan alegremente sobre ellos
Que bien lucen su cabecita rubia
y cejas negras.
Nada importa.
En las callejuelas de Tokyo las cucarachas atacan a los viejos
Bajo la sombra vítrea del rascacielos
del Sumitomo Bank
Cuando los gatos salen en su ronda nocturna
Se ven proliferar oficinistas blancos
buscando emborracharse
Con sochu o con cerveza.
Olvidar que alla abajo, en las cloacas,
Los cocodrilos se alimentan de ojos de nonatos,
Y que arriba ellos
Ni una cuchara tienen con la que defenderse.
Tokyo, Octubre 1998
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