En la calle lateral, cuando las luces de los faroles se achican, un hombre camina.
Su rostro reflejado en los charcos es destrozado por sus zapatos al andar.
Apoyada en el alfeizar, una mujer semi-desnuda mira, respira, cierra los ojos y se vuelve.
El hombre ya ha desaparecido. Se cierra una persiana.
Munchen, Septiembre 2002
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