El sol resplandecia en todos los castillos
para escapar de su jaula de anaqueles azules.
En el fondo del lago
frios peces de plata devoraban los restos de un ahorcado.
Habia un cienpies que extravio el sombrero
y para recuperarlo invento la geometria.
Yo guardo preguntas arrugadas
en los bolsillos de mis vaqueros viejos.
Por que es azul la pena?
Por que los calamares no escriben poesia con su tinta?
Un carrusel de Icaros y Hecates
zumbaba alocadamente sobre nuestras cabezas,
con alas de titanio
para mejor confundirse con la noche.
Moscas de horror aereo
que dejaban sus cagaditas en la tierra
y abrian las bocas del infierno a su paso.
El sol, ajeno a todo
relumbro en los castillos.
Sobre el carro de heno
solo los enamorados y los poetas moran.
Una fuga de Bach ocupo los silencios
de la mañana helada.
Se termino la noche, quedaba solo
el aire.
Tokyo, Marzo 1999
miércoles, 26 de septiembre de 2007
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