La muerte vino a buscarla
entre gotas de rocio.
Beso con labios de plomo
sus pomulos amarillos.
Atras quedaban recuerdos
de dias de rosa y vino.
Ya ha tiempo que los de entonces
dejaron de ser los mismos.
Al cabo de una semana
encontraron los vecinos
su cuerpo, ahora ya cadaver,
tumefacto, blanco, frio.
Aqui y alla por el suelo
un frasco de Prozac vacio.
una ampolla de tequila,
una carta a su ex-marido,
fotos de tiempos mejores
su celular y su abrigo.
Cuando llego el juez de guardia
no hicieron falta testigos
y al rato se la llevaron
con cobija de aluminio.
Desde la ventana un gato
dio indiferente un maullido.
Tenia trentaiseis anyos.
Se apellidaba Cosio.
Tokyo, Septiembre 2007
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