Es este silencio gris petroleo lo que me consume poco a poco.
Este silencio roto solo
por el tic-taqueo del despertador y el zumbido de la lampara.
Silencio nada mas.
Sin musica que lo combata.
El dragon es devorado por las hormigas,
y tras el atardecer entre rascacielos
solo queda el silencio.
Hombres hundidos
contemplan con ojos de terror el vacio.
Quizas dentro de ellos,
escuchen tambien este silencio.
Silencio de brea
arenas movedizas que sin avisar
arrastran lentamente a la locura.
Silencio.
Gris y triste silencio.
Tokyo, Diciembre 1999
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