Envuelto en mi gaban yo,
negro, pardo, violeta,
camino unas calles mojadas de lluvia,
regreso a una casa donde nadie me espera.
El cuello subido, el rostro hacia el suelo
llorando callado, rezando en silencio.
(2)
Ver, caminar sin oir
avanzar, sin respirar
y cuando llegar, morir.
Hermosa escena final.
Tokyo, Noviembre 1998
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