Silencio.
Nada mas que silencio.
En todos los colores que imaginarse pueda.
Azul, verde, naranja, turquesa, purpura, amarillo.
Dos paredes de blanco y un armario.
Una lampara arriba como un rosco de luz,
fria y azul.
El eco que devuelve mi respiracion con matices metalicos.
Sobre un suelo amarillo
se esparcen mis recuerdos:
fotos de amaneceres violaceos en montañas rosadas,
retazos de un destino no vivido.
La quietud y la muerte.
El silencio gris, negro el olvido.
Tokyo, Octubre 1998
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario