He olvidado tu rostro
tu boca, tus ojos, tus pestañas
He olvidado quien eras
y que fuiste
He olvidado tu voz,
tus palabras, tu imagen de niña,
tu mirada
He olvidado tu amor,
si es que una vez lo hubo.
Me queda de ti
el recordar tu nombre
Como una costra vieja.
Como una garrapata
abrazada a mi pena
Te fuiste para siempre
Dejandome tan solo
La herida de nombrarte.
Tokyo, Febrero 1999
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