Pastel de chocolate y te de cardamomo
Desde una ventana sin persianas
dos ojos miraban la mañana.
Las luces de las chimeneas a lo lejos
eran dos rosas rojas en las brumas del alba.
El calor de otro cuerpo
el tacto de otra piel.
Eran los mismos ojos o eran otros?
De entre campos de trigo y de cebada
emergían sus senos rebosantes.
Sabiamos ya entonces que todo acabaria,
pero los besos sabian tan dulces en los labios!
El pajaro embustero
salio demasiadas veces ya de su casuca.
En aquella ventana ahora,
alguien que no conozco.
Regusto amargo el que deja
este mate de hierbas.
Pastel de chocolate y te de cardamomo.
En la penumbra solos, abrazados
tras aquella ventana sin persianas,
con tu cantar de niña
leias poesia a unos ojos gachitos.
Tokyo, Septiembre 1998
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario