lunes, 24 de septiembre de 2007

Metro

Sonido de tacones en la estación vacía.
Por el desagüe junto a las paredes
fluye un agua pútrida y oleosa.

Los altavoces anuncian la llegada del tren.
El eco de las voces es tragado
por el rugir de ruedas sobre raíles herrumbrosos.

Unos dormitan, otros leen.
Otros persiguen con ojos de lascivia
destellos de deseo bajo las faldas de las colegialas.

Yo, con chaqueta y corbata
veo por la ventana pasar las estaciones.
Hierático, indiferente.

La ciudad con sus luces ha drogado mi mente.
No veo. No oigo. No hablo.

Las flores junto a la carretera
resultaron ser de plástico.
Aquel rostro de ángel
"made in Margeret Astor".
Sus palabras de amor...

Tokyo, Marzo 1999

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