Los seres tiemblan Señor con tu mirada.
Los vientos, los rios, los astros, obedecen tu voz.
pero nosotros hemos olvidado tu nombre
y en medio de la noche
nos despertamos sedientos de ti.
Imploramos tu rostro que no vemos
ansiamos tus palabras que no oimos
Por que, oh Señor, este silencio?
Acaso no merecian tu perdon
hasta las mas repugnantes criaturas?
Tenemos una existencia de dolor y cenizas,
una vida que carece de sentido.
Porque tu voz se ha perdido en el vacio.
Di, Señor, donde estas?
Por que nos has abandonado en esta nada?
Que podemos hacer, dinos, Señor!!
O es que tal vez,
es cierto que no existes?
Tokyo, Enero 1999
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario