Padre nuestro
si estas en los cielos
santificado fue ya tu nombre
con la sangre de los que por ti cayeron.
Hizose tu voluntad
asi en la tierra como en los infiernos.
El pan nuestro de cada dia
tambien falta hoy
pues nunca perdonaste nuestras deudas
para asi tenernos siempre tus deudores
y dejarnos caer en la desesperacion.
Amen.
Tokyo, Junio 1999
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