viernes, 28 de septiembre de 2007
Atomos
tronco de un arbol? lagrimas de un niño? uña de asesino?
De quien fueron mis pupilas antes de que te vieran?
Vieron morir a Cesar? nacer al mundo?
Estamos rodeados de materia. Comemos, bebemos, respiramos materia.
Pero en el corazon de cada atomo, la nada, que nos atraviesa y nos ocupa
como el aire rellena una cesta vacia.
Tokyo, Agosto 2007
Romance vulgar
entre gotas de rocio.
Beso con labios de plomo
sus pomulos amarillos.
Atras quedaban recuerdos
de dias de rosa y vino.
Ya ha tiempo que los de entonces
dejaron de ser los mismos.
Al cabo de una semana
encontraron los vecinos
su cuerpo, ahora ya cadaver,
tumefacto, blanco, frio.
Aqui y alla por el suelo
un frasco de Prozac vacio.
una ampolla de tequila,
una carta a su ex-marido,
fotos de tiempos mejores
su celular y su abrigo.
Cuando llego el juez de guardia
no hicieron falta testigos
y al rato se la llevaron
con cobija de aluminio.
Desde la ventana un gato
dio indiferente un maullido.
Tenia trentaiseis anyos.
Se apellidaba Cosio.
Tokyo, Septiembre 2007
Republica
mis voces propias.
Voces que me hablan de soledad y miedos,
de historias de otro tiempo, de amor
y de esperanzas encerradas en cofres
que perdieron su llave
en el fondo de un mar de cobardia.
Mi pobre Republica,
cuan lejanos se ven aquellos dias.
Tokyo, Diciembre 1999
A la generacion de mayo del 68
Vosotros que cagasteis en todos los jardines
y manchasteis de mierda hasta el cristal mas puro.
Con que derecho nos pedis ahora nada?
Os vimos y pensamos. Y nos dais tanto asco!
Vosotros los gloriosos.
No sois mas que gusanos que pudristeis el alma de la rosa
Del lado de aca
Del lado de aca, en cambio, estoy yo. Mi cuarto como una prolongacion natural de mi mismo. Del lado de aca esta la pasion segun S. Mateo, esta la poesia, el amor. Estan mis recuerdos, mis vicios, mis penas. Si, del lado de aca todo es diferente. Se esta a gusto aqui, en el interior de mi guarida, mi utero materno. De este lado, de aca, esta MI realidad, MI mundo. Ese mundo donde no hay nadie mas que yo, y en donde nadie entra. Un mundo de somnolencias, visiones fugitivas, estudios imcompletos y busqueda de la verdad. Del lado de aca.
Tokyo, Febrero 1999
Noche
los mochuelos entonan su letania
de soledad y miedo. Bajo una luna fria
buscan un resguardo en moradas de arce
o cuevas de robledo. Bajo la tierra
escarban el humus los gusanos, compañeros
de eternidad, amigos de cuaresma.
Desde un cielo de raso
una lluvia de estrellas se derrama salpicando
el bosque
de esencia de cometa. Un viento suave
sopla entre los abedules, avivando por momentos
las brasas de una hoguera
a cuya lumbre se acercan, mariposas de Hecate
para sumar sus cuerpos a las cenizas viejas.
Es la hora de las brujas. Oberon y Titania
se aproximan con su corte de hadas y diablillos
El banquete comienza. Silencio!
No nos oigan.
Tokyo, Noviembre 1998
Gaban
negro, pardo, violeta,
camino unas calles mojadas de lluvia,
regreso a una casa donde nadie me espera.
El cuello subido, el rostro hacia el suelo
llorando callado, rezando en silencio.
(2)
Ver, caminar sin oir
avanzar, sin respirar
y cuando llegar, morir.
Hermosa escena final.
Tokyo, Noviembre 1998
Gasolinera
miro las fotos que me has dado.
Has llegado con tu familia
en un viejo Chevrolet color marron cobrizo.
No has hablado. Mientras dormia
me has arrojado un puñado de estampas y cartones
con notas en su dorso.
Miro la esperanza
blanca de las flores del manzano
ternura violeta de un lago en el crepusculo junto a mi casa del molino
al pie de otras montañas, mas azules.
Aqui, esta vieja estacion de servicio
donde solo hay soledad y dias largos,
es un sitio de paso.
Nadie se detiene mas que lo justo
para echar una meada
y comprar tabaco.
Ni los policias se paran a inspeccionar autostopistas sospechosos!.
Sentado en el bordillo repaso una por una tus imagenes carta
buscando aquel fragmento segundo
pero no lo encuentro,
no lo encuentro.
Tokyo, Marzo 1999
Pater Noster
si estas en los cielos
santificado fue ya tu nombre
con la sangre de los que por ti cayeron.
Hizose tu voluntad
asi en la tierra como en los infiernos.
El pan nuestro de cada dia
tambien falta hoy
pues nunca perdonaste nuestras deudas
para asi tenernos siempre tus deudores
y dejarnos caer en la desesperacion.
Amen.
Tokyo, Junio 1999
Marinas
Quisiera tener un barco
para salir a la mar
Para salir a la mar
rumbo a donde empieza el cielo
y olvidarme de este suelo
que solo me vio llorar.
Quisiera tener un barco
para salir a la mar.
(II)
Quisiera ser capitan
de una goleta mercante
y en cada puerto una casa
y en cada casa una amante
y sin nadie que me llore
morir al fin en la mar.
De una goleta mercante,
ay niña, ser capitan
(III)
Y yo, que nacer naci
para ser un marinero,
paradojas,
tierra adentro
me engendraron y parieron.
Y cuando desde mis montes
ya habia olvidado el mar
paradojas
Sin sextante,
me fui solo a navegar.
Me fui a navega señores
y lo primero que vi
paradojas
fue la fierra
donde me crie y naci.
Tokyo, Julio 1999
Hamlet
te he visto en el agua
tu rostro palido en el agua
tus ojos en el agua
tus cabellos sueltos en el agua.
Hoy paseando junto al rio
he vuelto a verte, Ofelia,
con tu calavera blanca
en el agua.
Madrid, Octubre 1994
miércoles, 26 de septiembre de 2007
Otrora
breve, es verdad, pero lo hubo,
en que no sentia envidia de nadie en absoluto.
Me miraba a mi mismo
y miraba a los otros
y ninguno era tan feliz
como yo lo era entonces.
Hubo una vez un tiempo,
apenas unos meses, es cierto, pero los hubo,
en los que el sol me saludaba desde el cielo.
Lucia para mi y para mi amada
y cuando paseabamos
a la orilla del Rhin,
el viento susurraba canciones de amor entre los sauces.
Hubo una vez un tiempo,
fueron solo unos dias, no lo niego, pero fueron,
en los que en mi pecho
sentia arder el fuego de una estrella.
Ella estaba a mi lado y yo la amaba.
Ningun paraiso eterno
podia compararse a aquella dicha.
Ningun Dios en el cielo
a mi amada en la tierra.
El futuro era entonces blanco como la plata
y yo miraba el mundo
como una inmensa fiesta.
Han pasado las horas,
los dias y los meses.
La burbuja de nacar esploto
sin estruendo.
Dentro no habia nada,
ni tan siquiera humo.
Ahora el sol ya no sale.
El viento trae tan solo
rumores de tormenta.
Indiferente y ciego
fluye el Rhin hacia el mar.
Cuando veo en los otros
la alegria que tuve
siento envidia, y nostalgia,
y frio. Mucho frio.
El mundo quedo helado
desierto y en silencio.
Al final del camino
no se ve luz alguna,
ni cabaña o roquedo
en el cual guarecerse
Tal vez lo mejor sea
que cierre ahora los ojos
y espere, simplemente
hasta que llegue el sueño.
Tokyo, Octubre 1998
Extraño
Extrañas palabras viniendo de tus labios.
Se feliz!
Es como si el verdugo le deseara larga vida
al condenado
Se feliz!
Es el negrero diciendo "sed libres"
a sus esclavos.
Se feliz!,
extraño, muy extraño.
Tokyo, Noviembre 1998
Odiseo
Cada dia mas fuerte.
Sin anclas
sin puertos.
Vagando siempre oscuro
en las alas del cefiro.
Bajel fantasma
poblado de demonios y mofetas.
Sentimientos de espuma
sobre un mar infinito.
Pedi un dia un amarre
pero al primer envite
las jarcias se rompieron.
Oscuridad y absurdo.
Navegar sin sextante
lejos de cualquier costa.
Decidme, que me queda?
Tokyo, Marzo 1999
Charcos
Su rostro reflejado en los charcos es destrozado por sus zapatos al andar.
Apoyada en el alfeizar, una mujer semi-desnuda mira, respira, cierra los ojos y se vuelve.
El hombre ya ha desaparecido. Se cierra una persiana.
Munchen, Septiembre 2002
Muniquesas
Me miro y no me entiendo. No se
quien soy ni que hago aqui.
Como llegue ni a donde voy. Si se
que estoy. Y eso me basta.
(II)
1+1=3
Quien no lo entiende es porque nunca amo.
(III)
Con la casa a cuestas
voy, vengo, parto, torno.
En cada estacion comienza el viaje
hasta que llegue,
un dia. Supongo.
(IV)
Haciendo lo que no se desea se alcanza
a veces
a ser lo que se quiere.
Extraño juego este de vivir.
(V)
Aun despues de exterminar a todas la moscas
seguira habiendo
quienes amen la mierda
(VI)
Los recuerdos son como el equipaje.
Pesan cada vez mas
segun se va viviendo.
(VII)
El silencio es el sepulcro del alma.
(VIII)
Las historias que cuentan los viejos
son iguales a las que cuentan los niños.
El acento es distinto
Munchen, Octubre 2002
Tierra
buscando un descanso en nuestro viaje,
pero los lobos se llevaron la llave
y en la oscuridad no reconocemos el camino.
Perdidos en la nada
lloramos como niños sin consuelo.
El Señor infinito
contempla impasible nuestro llanto.
Que nos queda por hacer?
Criaturas inmundas,
imploramos perdon, misericordia,
pero perdimos hace tiempo la pureza
cuando mancillamos todo lo que era hermoso
Nos arrastramos ahora por una tierra
que con repugnancia nos rechaza.
Porque dejamos de ser sus hijos
el mismo dia que escupimos en su rostro.
Tokyo, Septiembre 1998
Salmo
Los vientos, los rios, los astros, obedecen tu voz.
pero nosotros hemos olvidado tu nombre
y en medio de la noche
nos despertamos sedientos de ti.
Imploramos tu rostro que no vemos
ansiamos tus palabras que no oimos
Por que, oh Señor, este silencio?
Acaso no merecian tu perdon
hasta las mas repugnantes criaturas?
Tenemos una existencia de dolor y cenizas,
una vida que carece de sentido.
Porque tu voz se ha perdido en el vacio.
Di, Señor, donde estas?
Por que nos has abandonado en esta nada?
Que podemos hacer, dinos, Señor!!
O es que tal vez,
es cierto que no existes?
Tokyo, Enero 1999
Despertar
Me despierto entumecido
tras pasar la noche en blanco
entre recuerdos y frio.
Tu nombre viene a mis sienes
y al clamar por su salida
tu imagen se rompe y tiene
sabor solo a despedida.
Siento que algo en mis entrañas
me devora poco a poco
como un vacio, una nada,
que me va volviendo loco.
Señor, al gritar tu nombre
responde solo el silencio
de una tumba prometida
tanto al sabio como al necio!
Cuanto mas he de esperar
en esta estancia callada
hasta que venga la muerte
a llamarme, enamorada?
Tokyo, Diciembre 1998
Resurreccion
despues de haber estado muerto tanto tiempo.
Tan doloroso, si.
Pero tan agradable!
Me habia olvidado por completo
de lo que era tener aire en los pulmones.
De lo que era sentir el corazon latir.
Tuve que reaprenderlo todo,
soñar, amar, vivir.
Veia de nuevo el mundo
con los ojos de un niño
y todo era tan hermoso!
Por eso me resiste
a enterrarme de nuevo.
Por eso no queria.
Por eso no era justo.
Dicen que vendra aun alguien para resucitarme.
No lo se. Por si acaso,
no sellare el sepulcro del todo todavia.
Tokyo, Noviembre 1998
Viajeros
pero siempre es lo mismo.
No importa aqui o alla,
cerca o lejos.
Con mas o menos gente
los trenes avanzan por sus guias de hierro.
Que movera al viajero?
Ver a alguien, ver algo?
O simplemente huir?
A traves de sus rostros
se aprecia unicamente
cansancio.
Tokyo, Septiembre 1998
Kaminarimon
registran sus recuerdos sobre polvo de plata.
Jamas el dios del trueno sospecho
que vendrian tantos invitados a su puerta.
Tokyo, Septiembre 1998
Palabras
completamente seco de palabras.
Mudo como la espera,
frio como el olvido.
Los cuervos las llevaron no se a donde,
no se a quien.
Negros cuervos gigantes
robaron mis palabras y mi esencia
y me dejaron seco.
Completamente secon entre ataudes.
Llegaron a millares
picoteando todo lo que amaba,
la sombra de los tilos, las flores del cerezo,
el canto de los rios, la sonrisa en tus labios.
y cuando me vieron ya desnudo
levantaron el vuelo.
Por cientos, por miriadas.
Eclipsando con sus alas de brea el sol de la mañana.
La noche se hizo de repente.
Desda alla en lo alto oia
pedir auxilio a mis pobres palabras.
Pero yo no tenia ni siquiera
una piel que cubrirme.
De mi solo quedaba un esqueleto blanco,
estupido e inutil.
Entonces llego el cefiro
y con el mi osamenta se esparcio por la tierra.
Hormigas y termitas comieron de mis tuetanos
Con la cal de mis huesos
se pintaron balcones y ventanas.
Y asi, sin darme cuenta,
con la vida de otros recupere la mia.
Las palabras volvieron poco a poco.
Timidas, temerosas, vacilantes.
Desde mas alla de abismos y volcanes
de desiertos, de junglas,
del cielo y del infierno.
Y poco a poco me fueron cubriendo de ropajes,
de mar, de luz, de canciones lejanas.
La lluvia llego luego
y en el campo germinaron de nuevo las semillas.
Junto al estanque
donde nadan los peces de colores
y ranas y cigarras invaden el silencio con su estruendo,
espero ahora tambien
que regrese tu imagen.
Tokyo, Octubre 1998.
Versos
y acaba todo.
Las palabras se cierran en si mismas
ocultandose al mundo, como flores de adormidera.
No hay nada que decir que no este dicho.
Por que entonces no disfrutar de su dulzura?
La noche cae callada sobre los montes grises.
Mientras, un recien nacido acaba de morir en un estercolero.
No hay nada que contar que no se haya contado una y mil veces
y sin embargo...
Los vocablos golpean en las sienes pidiendo libertad
exigiendo su voz y su momento.
En las cuencas vacias de una calavera de soldado
hilan telas de plata las arañas.
Yo quisiera grita!! pero no puedo.
Se me ha comido la lengua el gato.
En la TV
el hombre del tiempo anuncia que mañana borrasca.
Tokyo, Octubre 1998
Noches de Madrid
entre cafes y jazz
Largas noches en blanco
de Febrero y de Junio.
Mi pasillo, mi cuarto,
mi caja de cerillas forrada de papeles:
Picasso, Miro, Liechtenstein,
el Che, mirando todo y mis niñas de ensueño.
De cuando en cuando un trago,
de absenta o de aguardiente,
un cafe y la conversa
con vecinos noctambulos.
Y en todo siempre el jazz,
Stan Getz, Charlie Parker, Chick Korea, Miles Davis.
Compañeros de estudios
velando armas conmigo.
Noches de cafe y jazz alla en Madrid
hasta caer rendido por el sueño
y oir cantar la alondra
con el rostro entre libros.
Tokyo, Noviembre 1998
Saudade
Desde una ventana sin persianas
dos ojos miraban la mañana.
Las luces de las chimeneas a lo lejos
eran dos rosas rojas en las brumas del alba.
El calor de otro cuerpo
el tacto de otra piel.
Eran los mismos ojos o eran otros?
De entre campos de trigo y de cebada
emergían sus senos rebosantes.
Sabiamos ya entonces que todo acabaria,
pero los besos sabian tan dulces en los labios!
El pajaro embustero
salio demasiadas veces ya de su casuca.
En aquella ventana ahora,
alguien que no conozco.
Regusto amargo el que deja
este mate de hierbas.
Pastel de chocolate y te de cardamomo.
En la penumbra solos, abrazados
tras aquella ventana sin persianas,
con tu cantar de niña
leias poesia a unos ojos gachitos.
Tokyo, Septiembre 1998
El sol
para escapar de su jaula de anaqueles azules.
En el fondo del lago
frios peces de plata devoraban los restos de un ahorcado.
Habia un cienpies que extravio el sombrero
y para recuperarlo invento la geometria.
Yo guardo preguntas arrugadas
en los bolsillos de mis vaqueros viejos.
Por que es azul la pena?
Por que los calamares no escriben poesia con su tinta?
Un carrusel de Icaros y Hecates
zumbaba alocadamente sobre nuestras cabezas,
con alas de titanio
para mejor confundirse con la noche.
Moscas de horror aereo
que dejaban sus cagaditas en la tierra
y abrian las bocas del infierno a su paso.
El sol, ajeno a todo
relumbro en los castillos.
Sobre el carro de heno
solo los enamorados y los poetas moran.
Una fuga de Bach ocupo los silencios
de la mañana helada.
Se termino la noche, quedaba solo
el aire.
Tokyo, Marzo 1999
martes, 25 de septiembre de 2007
Casa en ruinas
Desenterrados relucientes.
En la casa en deshaucio
los buzones rebosan de papeles.
De los balcones grises
esqueletos de geranios
y cenizas de rosas
ahorcadas de las rejas.
Perros llenos de pulgas
orinan las esquinas de la vieja morada.
En el atico aun alguien
extrae de un violin a Paganini.
La calle pierde el nombre.
Mañana no habra nada.
Hoy, tampoco.
Tokyo, Febrero 1999
Viernes noche
El aire de la noche da un respiro
a las pieles de las falsas rubitas coloradas.
Con paso lento
camino por andenes
poblados de mis monstruos cotidianos.
En mis oidos
un rabel de otro tiempo
derrama melodias de otras eras,
haciendo de frontera entre mi yo y el mundo.
El frio roe los huesos
de los desgraciados que en cartones
se apiñan bajo el puente.
Tiritan, mientras tratan de conciliar un sueño
poblado de ambulancias.
Su delito?
No tener unas piernas bonitas.
Tokyo, Enero 1999
Der Tod und das Maedchen
En su puerta cerrada
con cinco aldabonazos
llama la muerte seca.
Por los blancos pasillos de azulejos
huyen quejosas moscas
de las mieles amargas de la ira.
El mar, en olas negras
choca contra las rocas
haciendolas arena, polvo, humo.
Espuma, furia, viento.
Sollozos en cristales recubiertos de plata.
Un instante de calma.
Tension de nubes grises, expectantes.
Es de nuevo la masa.
Saliendo de vagones de ganado
se agolpa, empuja, apesta, arrasa.
Pisotean el verde de los prados tempranos.
Marabunta de gentes Sin Domicilio Fijo.
Corbatines de seda, tacones charolados.
La serpiente de lata con escamas de vidrio.
La doncella se queja,
pide un aplazamiento
los dados se jugaron.
Salieron cinco reyes.
No hay jueces ni testigos.
Al fondo de la camara un espejo la observa
Espectros que transitan por los tuneles quedos
danzan en torno a ella una danza macabra.
Tormenta de batracios en la tierra reseca.
El sol salio otro dia
pero cuantos lo vieron?
Segundo movimiento: Andante con moto
Cementerios de marmol,
Panteon de cipreses.
Dedos tiernos, helados, acarician su pelo.
Viejas voces oscuras tranquilizan su alma.
Pero la duda sigue,
picotazo de avispa,
gangrena que se expande.
Otros cantos arcanos invitan al reposo.
Soledad de hornacinas.
En los nichos vacios
los gusanos devoran a mi amada.
La luna llama al dia y la alondra a la noche.
Terminaron las horas
en la ampolla de plata de la clepsidra egipcia.
Las lagrimas se secan en el ojo de Isis.
Tercer movimiento: Scherzo: Allegro molto; trio
Galopan alazanes.
Redoble de tambores en el llano desierto.
El crujir de las jarcias con la fuerza del viento,
la voluntad humana en lucha con los angeles.
Y alla en lo alto ella.
Bella, majestuosa.
Sin que nadie la inquiete.
Sin que nada la alcance.
Los ojos de los gatos
contemplan a los muertos
y clausuran las puertas, a los hombres,
del cielo.
Vendra algun dia el Cristo
a traernos la gloria?
Tokyo, Octubre 1998
Samba
Calabazas con perlas y ratones de plata.
Campanadas que dan la media noche
a mulatos que cantan en la playa.
Que es? que fue? que sera?
Es la danza, es la vida es
el samba
Cuerpos que se agitan
extasis de musica y cachaca
Candomble, la macumba,
orixas, pretos velhos
y al final de la calle,
Oxum, reflejado en los ojos
de los perros azules
y las ratas.
Tokyo, Enero 1999
Agua
impregnandolo todo de mi melancolia
como si fuera aceite.
Como si asi lo fuera.
Voy dejando en las cosas
ese aroma tan rancio de mi espiritu triste
como si fuera de humo.
Como si de humo fuera.
Y las cosas me miran,
y las cosas me hablan.
Y con su voz quedita
repiten mis palabras.
Palabras de agonia
de saudade, de llanto.
Palabras que surgieron de un alma resecada
que rogaba a los cielos
un amor que beber.
Y cuando yo las miro,
cuando miro las cosas,
me veo reflejado
y me huelo, y me escucho.
y reconozco en ellas
la soledad que es mia,
brotando de las cosas
como si fuera de agua.
Tokyo, Noviembre 1998
lunes, 24 de septiembre de 2007
Invierno
el frio del invierno.
Los arces del jardin
padecen su alopecia estacional
y las calles se pueblan
de paraguas y guantes.
De las montañas
llega una brisa helada
que se lleva el smog y la basura.
Las gentes cubren su rostro
con mascarillas blancas.
Ya ha llegado el invierno,
para hacernos soñar la primavera.
Tokyo, Noviembre 1998
Department store
hay un hombre que grita "Yo quiero ser yo mismo!"
Pero nadie le escucha.
Zumban alrededor suyo sin tan siquiera verlo
demasiado ocupados pensando en que comprar.
"No se pierda la oferta del mes en lavadoras?"
"Visite nuestras secciones de audio y video!"
"La moda mas actual para señora y caballero!"
Entre la multitud
una niña solloza.
Le han dado una muñeca que llora, caga, mea
dice papa y mama y hasta pide dinero para ir a hacer "snow".
Pero tiene por corazon una pila de niquel
que hay que cambiar cada 48 horas
por que si no, no juega.
Entre la muchedumbre
una mujer desnuda corre sin detenerse.
Sus senos secos, yermos
golpean en su pecho demacrado.
Busca desesperada la salida.
Pero alli donde estaba
hay un anuncio de Coca-Cola ahora.
En mitad de Shibuya
yace un joven inerte.
Salto desde lo alto de un department store
sin que nadie lo viera.
Zapatos de rebajas apisonan su rostro,
legiones de tacones despedazan su cuerpo
esparciendo en la acera restos de carne y visceras.
Pero a nadie le importa, pues al alba
vendran los barrenderos y lo limpiaran todo.
Tokyo, Octubre 1998
Cafe
la soledad y un papel por toda compañia.
Suena de fondo musica de otro tiempo.
Sus vagas armonias me retrotraen a ti.
En todos los cafes encuentro tu presencia.
Da igual que sean nuevos, modernos, centenarios,
pulcros y a la moda o miserables tascas.
Siempre son para mi el Odeon,
el Ganimedes
El viejo barrio turco de la ciudad de Mannheim
oculto en los rincones de todas las ciudades.
Me queman aun los labios
con tus besos de entonces
Recuerdos de otro tiempo
que se fue con el aire.
Removiendo el cafe
pienso en aquellos dias
y otra vez me pregunto
si de verdad me amaste.
Tokyo, Septiembre 1998
Silencio arcoiris
Nada mas que silencio.
En todos los colores que imaginarse pueda.
Azul, verde, naranja, turquesa, purpura, amarillo.
Dos paredes de blanco y un armario.
Una lampara arriba como un rosco de luz,
fria y azul.
El eco que devuelve mi respiracion con matices metalicos.
Sobre un suelo amarillo
se esparcen mis recuerdos:
fotos de amaneceres violaceos en montañas rosadas,
retazos de un destino no vivido.
La quietud y la muerte.
El silencio gris, negro el olvido.
Tokyo, Octubre 1998
Metro
Por el desagüe junto a las paredes
fluye un agua pútrida y oleosa.
Los altavoces anuncian la llegada del tren.
El eco de las voces es tragado
por el rugir de ruedas sobre raíles herrumbrosos.
Unos dormitan, otros leen.
Otros persiguen con ojos de lascivia
destellos de deseo bajo las faldas de las colegialas.
Yo, con chaqueta y corbata
veo por la ventana pasar las estaciones.
Hierático, indiferente.
La ciudad con sus luces ha drogado mi mente.
No veo. No oigo. No hablo.
Las flores junto a la carretera
resultaron ser de plástico.
Aquel rostro de ángel
"made in Margeret Astor".
Sus palabras de amor...
Tokyo, Marzo 1999
Romance de la locura
La locura un buen día
Se disfrazó de dueña
Y fue a rezar el credo
A la Virgen de Tera
Y entre velas e incienso
Y entre incienso y novena
Se olvidó de su nombre
Se olvidó de quien era
Y sin locos el mundo,
La fiesta se hizo seria
Brotaron los notarios
debajo de las piedras
Chupatintas de verde
Con sable y jarreteras
Se erigieron en amos
de todo cuanto era.
Y el aire se hizo frio
Y el miedo se hizo fiera
Y los que antes cantaban
Yacían bajo tierra
Mas la locura un dia
Recordará quien era
Se sacará la saya
El velo, la peineta
Desnuda y deslumbrante
Saldra Locura fuera
Para decir a todos
"Haya de nuevo fiesta!“
Tokyo, Octubre 1998
Soria
Soria, mi tierra parda
Mi tierra fria
De secos pedregales, y colinas
donde crece el tomillo y la lavanda.
En las noches de enero
te recubre la escarcha
Y amaneces helada,
blanca como una novia
En tus pueblos fantasmas,
donde ni los perros ladran.
Solo quedan esqueletos
de casas sin techumbre
y selvaticos camposantos
con muertos olvidados.
Mi pobre tierra parda
Soria, mi tierra fria.
Nihilismo
Permitanme soñar
Permitanme soñar,
soñar
que en el bendito limbo de la nada absoluta
floto aun inocente,
ajeno
ajeno a la agonia de esperar el retorno
a la paz añorada del utero materno.
Del vientre de mi madre
Al vientre de la tierra.
El camino entre medio
Temor, dolor, espera.
Tokyo, Diciembre 1999
Fusilamiento
me lo mataron.
Amarrado a una estaca,
ojos vendados.
Soldaditos de verde
con diez fusiles
arrancaron su vida
con proyectiles.
Y el capitan,
con sus gafas oscuras
ya es general.
La herida de nombrarte
He olvidado tu rostro
tu boca, tus ojos, tus pestañas
He olvidado quien eras
y que fuiste
He olvidado tu voz,
tus palabras, tu imagen de niña,
tu mirada
He olvidado tu amor,
si es que una vez lo hubo.
Me queda de ti
el recordar tu nombre
Como una costra vieja.
Como una garrapata
abrazada a mi pena
Te fuiste para siempre
Dejandome tan solo
La herida de nombrarte.
Tokyo, Febrero 1999
Mi voz
Diras que no oías mi voz
Que no oías mis palabras
Que el viento no las traía
Desde mi boca a tu almohada.
Que no escuchabas mi llanto
Ni menos mi risa amarga
Que no me oias suspirar
Desde el ocaso hasta el alba
Aun dirás que no me oias
Cuando tu nombre llamaba.
Tokyo, Enero 1999
Jotillas
Canta que cantare
una flor en la rama
una jota en el pie.
A la orilla del rio
bese tu cuello
No se encuentra en Castilla
otro mas bello.
Canta amor mio, canta,
Canta que cantare,
un infante en la cuna,
una mosca en la miel.
Si nos viera tu madre,
ay, que diria?
Diria "calma, mozos
que aun es de dia".
Cancion que al alba canta
Canta que cantare,
una estrella en el cielo,
una araña en su red
Y si fuera tu padre
que nos haria?
A mi meterme a monja,
a ti caparia.
Cancion de vida, canta
Canta que cantare.
Decidle a mi mocito
que solo le amo a el.
(II)
Por la vega del Tera
van mis amores
que ya lo van cantando
los segadores.
Por la vega del rio
va quien yo quiero
a visitar mi casa
de molinero.
Molinero de ideas
y de razones
de palabras, de sueños
de emociones.
Por la vega del Tera
viene viniendo
que un orfeon de grillos
la va siguiendo.
Y en su cantar
anuncian que no hay nada
como el amar.
Teologia
Hay quien dice, Señor,
que fuimos creados a tu imagen.
Despues de mirarme en el espejo,
entre tu y yo Señor.
En verdad eres tan feo?
(II)
Nos elegiste Señor como tu pueblo,
Cuando pactaste con nuestro padre Abraham.
Desde aquel dia,
a quien deberia extrañar
que siempre leamos la letra pequeña?
Ciudad
Ciudad de espiritus pendulando de alambres.
Cristales rotos.
Una farola que zumba y parpadea.
Los asesinos salen a la calle
a pasear el perro, y ver la noche
Miedos azul marino.
Desesperacion de un guardagujas.
El reloj avanza despacito
Mientras los trenes,
Vuelan por los vacios siderales
¿Sueño de mono loco?
Tokyo, Diciembre 1999Silencio
Este silencio roto solo
por el tic-taqueo del despertador y el zumbido de la lampara.
Silencio nada mas.
Sin musica que lo combata.
El dragon es devorado por las hormigas,
y tras el atardecer entre rascacielos
solo queda el silencio.
Hombres hundidos
contemplan con ojos de terror el vacio.
Quizas dentro de ellos,
escuchen tambien este silencio.
Silencio de brea
arenas movedizas que sin avisar
arrastran lentamente a la locura.
Silencio.
Gris y triste silencio.
Tokyo, Diciembre 1999
Laboratorio
Seres que no hablan
Silencios
universos
Ensoñaciones electrónicas que revolotean
Un dia tras otro.
¿Dónde habré echado el password
para salir
Tokyo, Abril 1999
Khaiyanas
(I)
Llena mi copa amigo.
Embriaguemonos juntos hasta el alba
Ningun sentido existe en estar aquí
Y el único consuelo
Es saber que no sera perpetua nuestra estancia
(II)
Miralos sufrir, pobres
Temen cuanto ignoran.
Sin percatarse
Que precisamente esa
Es la única seguridad que hay en sus vidas:
Que no habrán de soportarla eternamente.
(III)
De la nada venimos
Y a ella volveremos pronto o tarde
El tiempo que conocemos es apenas
un parpadeo de la eternidad
carente de sentido.
Apura pues tu copa, hermano mio
Gocemos de las rosas mientras alla,
Que al final sólo esto quedará.
Disfrutar cada instante
y desear con fervor su eterno retorno.
(IV)
Cuando el mundo entero
se desploma sobre mi cabeza
una sóla cosas me mantiene tranquilo:
pensar que esta condena no es perpetua
y que a una mala
siempre hay una puerta de emergencia.
(V)
¿Te apura lo que traerá el mañana,
amigo mio?
Oye el rio, que fluye eterno
Riendose de tus temores y los mios.
Que reira aun cuando tu y yo no seamos ni recuerdos
Hasta el dia en que el mismo
Desaparezca en el vacio.
(VI)
Porque no tengo nada
Amor, obra, hijos a quienes sujetarme
No temo la partida
Y aun la ansio
Miro el mundo y me miro
Es todo tan absurdo!
Tan huero
Algunos compromisos
Me sujetan de dia.
Pero de noche, solo,
El vacio me inunda
Dios apartó su vista de mi rostro
Y yo a oscuras no encuentro
Las trazas del camino.
Kumiko
Kumiko es hermosa. Sencillamente hermosa.
Sus ojos, su nariz, su pelo despeinado.
Nada le sobra o falta.Nada fuera de su sitio o desproporcionado.
Su cuerpo menudo es grácil y pleno y su voz fresca y bien timbrada.
Si, Kumiko es hermosa.
Bella como las cosas simples:
el frescor de la madrugada, el olor de la hierba recien cortada, el canto del ruiseñor...
Cuando frunciendo el ceño me sonrie sin conseguir ese gesto severo que pretende,
el tictac del relog se detiene un instante.
Entonces, sin respirar siquiera, yo la miro a los ojos.
En silencio, como se miraría una mariposa
hasta que ella ya no aguanta más y deja que la risa vuele entre sus labios,
llevandose con ella mi aliento contenido.
Me gusta Kumiko porque sueña.
Porque sus ojos brillan,
porque su voz tiembla.
Porque callan los angeles cuando rie
Sus manitas pequeñas,
sus labios finos.
Tomar un cafe, caminar junto a ella,
Contemplar a su lado el conejo en la luna.
Ay, Kumiko.
Tokyo, Enero 1999
Estacion de Kyoto
Bajo un firmamento de cristal y acero
constelado de estrellas de 1000 Watios
Una ciudad aerea.
con columnas de luz o de ladrillo
se yergue
desafiante entre un mar de neones,
de rios asfaltados en rojo y amarillo.
Se alza,
Sobre arcanos cimientos de tiempos y eras muertas.
Escala de Jacob que se encarama
Hacia otros espacios por donde revolotean helicopteros.
¿Es acaso esto Gotham? ¿Es Metropolis, Herr Lang?
Un mundo de estructuras, matrices, hormigón, aluminio.
Un mundo,
A donde los gusanos de metal acuden por miriadas
en busca de otra especia, de otro Arrakys
terraqueo.
Delirium de termita borracha de ginebra.
Fantasía lisérgica. Babel del viejo Cranach.
Un millar de ventanas abriéndose al vacio,
un millar de balcones colgados del abismo...
y unos pocos amantes,
Que escudriñan su vida en los ojos del otro.
Pasillos infinitos de losetas de marmol
Por donde tic-taconean cada hora
cientos de hormigas negras.
Un tunel atraviesa la bóveda metalica
Al cruzarlo medito:
¿será de verdad esto lo que nos trae el futuro?
Kyoto, Noviembre 1998
Tokyo
En las cloacas de Tokyo habitan cocodrilos
que se alimentan de las tripas de los que aun no han nacido.
Sobre ellos
Los trenes impacientes chirrían
entrechocan sus metales. Insaciables,
hambrientos de carnaza humana
que devoran a toneladas cada dia
Autómatas de casco y guantes blancos
encauzan a las manadas proletarias
con frases mil veces repetidas, ojos vacíos
y la mirada perdida en la vergüenza
de sentirse traidores a su especie.
Bajo los puentes para las vías férreas dormitan en cartones vagabundos
Su olor a alcohol
A orina añeja
Embota el olfato de los perros
Las jovencitas con perfumes baratos
Saltan alegremente sobre ellos
Que bien lucen su cabecita rubia
y cejas negras.
Nada importa.
En las callejuelas de Tokyo las cucarachas atacan a los viejos
Bajo la sombra vítrea del rascacielos
del Sumitomo Bank
Cuando los gatos salen en su ronda nocturna
Se ven proliferar oficinistas blancos
buscando emborracharse
Con sochu o con cerveza.
Olvidar que alla abajo, en las cloacas,
Los cocodrilos se alimentan de ojos de nonatos,
Y que arriba ellos
Ni una cuchara tienen con la que defenderse.
Tokyo, Octubre 1998