En un vagon de metro,
bajo la luz grisacea de los neones blancos
los caracoles trazan carreteras de baba.
Es el hedor a sudor y a poliester proletario.
Bosques de paraguas junto a zapatos negros.
Los seres imperfectos, las miradas perdidas,
contando las estaciones en silencio.
Humanos, demasiado humanos,
en un vagon de metro.
Tokyo, Diciembre 1998
lunes, 1 de octubre de 2007
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