Guardate del retorno,
oh navegante,
guardate del deseo de volver
al puerto de partida.
No sabes acaso que no hay estrellas fijas?
y todos los puntos del universo se distancian?
Guardate del retorno,
oh navegante,
no escuches las sirenas del recuerdo.
Con cantos de nostalgia
arrastraran tu bote al arrecife
donde pereceras entre nombres vacios.
Guardate del retorno,
oh navegante.
Tu no eres ya de alli, ni tampoco
de aqui, ni de lugar alguno.
Esa es la condicion que el mar
impone a sus amantes.
Guardate del retorno,
oh navegante,
Ya que extranjero seras en donde vayas,
abraza tu destino y sea la mar tu patria.
Sean tus gentes los marineros todos
y tu huerto las tablas de tu nave.
Soria, Agosto 2014
viernes, 7 de agosto de 2020
lunes, 4 de agosto de 2014
Distancias
Existen
distancias en el espacio-tiempo
más allá de las cuales
los muertos
se confunden con los vivos;
la memoria
se proyecta sobre la realidad como una infografia;
y todo retorno
se convierte, inevitablemente,
en una sesion de espiritismo
en la que no esta claro
quienes son los espectros.
distancias en el espacio-tiempo
más allá de las cuales
los muertos
se confunden con los vivos;
la memoria
se proyecta sobre la realidad como una infografia;
y todo retorno
se convierte, inevitablemente,
en una sesion de espiritismo
en la que no esta claro
quienes son los espectros.
Soria, Agosto 2014
lunes, 1 de octubre de 2007
Madrugada
Tres de la madrugada.
Noche de gatos pardos maullando en los tejados.
Tu mejilla en mi pecho.
Mi mano en tu cintura.
La luna que nos mira ilumina
tu rostro de niña enamorada.
De la ventana sobre nuestras cabezas
sale un sonido triste
de un tocadiscos viejo.
Noche de gatos pardos que pueblan los tejados.
Te beso y tu me miras
mas no dices palabra.
Me abrazas con mas fuerza
y me muerdes los labios.
Ella Fitzgerald canta un blues desde alla arriba.
Te miras en mis ojos
y entreabres la boca.
Por la calle desierta
indeferente,
un gato a rayas pasa.
Mannheim, Mayo 1998
Noche de gatos pardos maullando en los tejados.
Tu mejilla en mi pecho.
Mi mano en tu cintura.
La luna que nos mira ilumina
tu rostro de niña enamorada.
De la ventana sobre nuestras cabezas
sale un sonido triste
de un tocadiscos viejo.
Noche de gatos pardos que pueblan los tejados.
Te beso y tu me miras
mas no dices palabra.
Me abrazas con mas fuerza
y me muerdes los labios.
Ella Fitzgerald canta un blues desde alla arriba.
Te miras en mis ojos
y entreabres la boca.
Por la calle desierta
indeferente,
un gato a rayas pasa.
Mannheim, Mayo 1998
Herrumbre
El tiempo va oxidando mi coraza.
Despacio como suele.
Y mi cuerpo se llena
de orines herrumbrosos y rojizos.
El tiempo se derrama gota a gota
hasta perderse en la arena de mi nada.
Tantos dias inutiles!
Tantas horas malsanas!
Bajo de mi paraguas
veo caer la lluvia.
Empapado de espera.
Aterido de olvido.
El tiempo arrastra por los desagues
hojas de calendario.
Despacio como suele.
Tiempo.
Solo es eso.
Tiempo.
Tokyo, Noviembre 1999
Jazz
El jazz me deja siempre un regusto de muerte,
humo de alcantarillas, rosas pisoteadas.
Tristezas de saxofon, azules con sordina.
Penumbras y susurros
entre vasos de whisky o de ginebra
y un grito que desgarra el aire en las tinieblas.
Gorigori de sirenas sin mar ni marineros,
el jazz contiene siempre ese sirope amargo
de las noches en vela.
Palabras a distancia
alientos de impotencia
y el ruido de los hielos que blanquean la absenta.
Confidente y discreto,
el jazz es el lenguaje que prefieren los muertos.
En el me escondo a veces,
en busca de otro tiempo.
En sus cuarta y quintas,
aumentadas algunas.
Son de melancolia,
de cielos sin luna y sin estrellas.
Rocamadour se fue una noche de jazz.
Desde entonces Miles Davis
trabaja de barquero.
Tokyo, Febrero 1999
humo de alcantarillas, rosas pisoteadas.
Tristezas de saxofon, azules con sordina.
Penumbras y susurros
entre vasos de whisky o de ginebra
y un grito que desgarra el aire en las tinieblas.
Gorigori de sirenas sin mar ni marineros,
el jazz contiene siempre ese sirope amargo
de las noches en vela.
Palabras a distancia
alientos de impotencia
y el ruido de los hielos que blanquean la absenta.
Confidente y discreto,
el jazz es el lenguaje que prefieren los muertos.
En el me escondo a veces,
en busca de otro tiempo.
En sus cuarta y quintas,
aumentadas algunas.
Son de melancolia,
de cielos sin luna y sin estrellas.
Rocamadour se fue una noche de jazz.
Desde entonces Miles Davis
trabaja de barquero.
Tokyo, Febrero 1999
Vagon
En un vagon de metro,
bajo la luz grisacea de los neones blancos
los caracoles trazan carreteras de baba.
Es el hedor a sudor y a poliester proletario.
Bosques de paraguas junto a zapatos negros.
Los seres imperfectos, las miradas perdidas,
contando las estaciones en silencio.
Humanos, demasiado humanos,
en un vagon de metro.
Tokyo, Diciembre 1998
bajo la luz grisacea de los neones blancos
los caracoles trazan carreteras de baba.
Es el hedor a sudor y a poliester proletario.
Bosques de paraguas junto a zapatos negros.
Los seres imperfectos, las miradas perdidas,
contando las estaciones en silencio.
Humanos, demasiado humanos,
en un vagon de metro.
Tokyo, Diciembre 1998
Bach
Entre una fuga de Bach y una onza de chocolate,
el mundo se desdibuja y pierde.
Afuera hace frio, pero aca
adentro se esta a gusto.
Estando Bach
presente, no es imaginable la miseria.
Cansancio.
si, cansancio,
pero ya llegue a casa,
y como una madre
Glenn Gould me da de merendar las variaciones Goldberg,
y una onza de chocolate.
Tokyo, Octubre 1998
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